"H"umberto Pittamiglio, el alquimista

Humberto Pittamiglio fue un arquitecto e ingeniero uruguayo, de padres italianos que se establecieron en Montevideo a fines del 1800. Su familia era extremadamente pobre, y Umberto​ debió trabajar desde muy joven para colaborar con su numerosa familia, pues tenía cinco hermanos.


Humberto Pittamiglio
El padre era zapatero y el joven Umberto, debió trabajar desde pequeño , se destacó por su inteligencia y dedicación, lo que le permitió obtener en 1918, el título de Arquitecto e Ingeniero, expedido por la Facultad de Matemáticas y Ramas Anexas de la Universidad de la República. A los veintitrés años compró los terrenos del futuro castillo que lo hizo famoso, a un precio bajo. Cuando la construcción estuvo habitable, se mudó con su familia.


De profunda fe cristiana, se inició en los misterios de la alquimia de la mano de otro reconocido alquimista uruguayo, Francisco Piria. Fue entonces cuando cambió su nombre agregando una H, pasando a estar formado por ocho letras, por el doble simbolismo que representan para la alquimia la letra H y el número ocho. Los vecinos le tenían miedo, pues decían que por la noche salía a caminar por la zona envuelto en una capa roja.


Fachada del Castillo Pittamiglio,
Montevideo
   La fachada de excéntrico castillo que da hacia la
   rambla 
exhibe una réplica de la Victoria de Samotracia,
   representando «la victoria de la vida», realizada por el
   escultor ítalo-uruguayo Pedro Piccioli, coronada por un
   escudo de armas dominando una torre redonda de ladrillo
   a la vista similar a la de un castillo feudal  culminada por
   un mirador, que hace al edificio emblemático​ de la costa
   montevideana. 

   El castillo entero es una metáfora de que la vida es
   un 
viaje en barco. ​La entrada de la rambla no existía
   en
 el momento que se construyó el castillo. La
   entrada 
principal se encuentra por la calle Francisco
   Vidal 
al 638, constituida por un gran pórtico enmarcado
   por 
un muro ciego, y ha sido reconvertida
   para 
albergar actualmente el Montecristo
Restaurante 
Museo, donde ademas se realizan visitas guiadas. 

Dicho castillo fue su residencia desde 1911 hasta 1966. Lo mantuvo en permanente construcción desde que compró los terrenos en 1910 hasta el día de su muerte,​ con la premisa de que su construcción no acabara nunca, como metáfora de que la vida es un viaje en barco, así como también una representación de la vía húmeda de la alquimia.​ En el castillo se encuentran simbolismos alquímicos, cristianos, templarios rosacruces y masónicos, entre otros. Dentro del edificio hay numerosos pasillos estrechos, puertas que no conducen a nada, ventanas ciegas y habitaciones con formas extrañas. 

La historia del castillo está rodeada de mitos y leyendas, incluyendo las que afirman que albergó el Santo Grial entre 1944 y 1956, ​que allí se realizaban orgías y rituales satánicos​ o que su dueño salía de noche a caminar por la rambla envuelto en una capa roja.​
Es imposible clasificarlo en un estilo arquitectónico particular, aunque presenta algunas características medievales y renacentistas. Tiene 1300 m² de superficie, repartidos en veintitrés torreones de distintas alturas y cincuenta y cuatro habitaciones. El torreón mayor tiene una altura de 45m, presenta una rosa de los vientos y está culminado por una espada templaria cuyo mango apunta hacia el Castillo Pittamiglio de Las Flores. La torre que se encuentra junto a la chimenea está culminada en una gárgola de oro macizo y azulejos dispuestos a modo de rombo que tienen diamantes incrustados.​

Castillo Pittamiglio en Las Flores

Los visitantes ingresan con el guía por la entrada de la rambla. El recorrido comienza subiendo por una escalera a la recepción. Una escalera más estrecha conduce a la habitación de lectura que tiene un hogar de nogal y un mandala. La misma se encuentra rodeada de pasillos que permiten recorrer la casa a través de distintos caminos. El revestimiento es mayoritariamente madera, con elementos de estilo art nouveau y Arts and Crafts, con simbolismos que representan el viaje del hombre al entendimiento y la transformación de los metales y la sociedad. Se puede ver el baño original sin restaurar. En la terraza interna, detrás de la torre estilo toscano, hay un relieve de la diosa Diana.​ El antiguo laboratorio de Pittamiglio se encuentra en lo que es hoy la cava mayor del restaurante. ​Sobre una puerta aparece en letras romanas el nombre «Julia», en homenaje a la madre de Pittamiglio, Julia Bonifacino. 
Puerta "Julia" en homenaje a su madre
​A pesar de sus grandes dimensiones, carece de amplios espacios como salón central o de baile. No hay superficies planas, e incluso los recubrimientos de madera varían en color, forma, disposición, alturas, etc. Dentro del castillo hay treinta y tres puertas,​ muchas de las cuales no conducen a nada, escaleras truncas​ y habitaciones con formas extrañas,​ como por ejemplo las tres salas que se encuentran antes del recibidor. La primera sala es cuadrada, la segunda octogonal y la última se encuentra en el torreón donde está la Victoria de Samotracia.​ Debajo se ubica una sala circular, con vista a la playa. El cielorraso de la habitación tiene un cuadrado y un círculo y hay una cruz templaria oculta debajo la mesa.
 ​El salón octogonal es el que puede recibir la mayor cantidad de personas. Se puede apreciar el trabajo en madera de las paredes y el techo.

Existen numerosas referencias a símbolos marítimos que representan la vía húmeda de la alquimia, que era la que estudiaba Pittamiglio. También se encuentran cruces templarias, mayólicas e incrustaciones en cerámicas por todo el castillo,​ así como vitrales italianos. Antaño existían espejos en los techos para que los visitantes se vieran desde distintos puntos de vista.​ Sin embargo, antes de que la Intendencia Municipal de Montevideo tomara posesión del edificio ya habían sido donados a las Hermanas de Caridad Hijas de María del Huerto​ junto con otras piezas de valor como candelabros de cristal de Murano, los muebles, 150 000 libros​ y todas sus pertenencias.

Durante su vida Pittamiglio nunca cesó de construir el castillo, inspirado en sus frecuentes viajes a Inglaterra y Francia, de donde adoptó como símbolo la flor de lis y como lema «Dieu et mon droit» —Dios y mi derecho—.​A partir de 1996 se encuentra en restauración permanente.​ Fue abierto al público en el año 2000.​ En 2009 fue restaurada la fachada que da a la rambla, y desde 2010 se está restaurando el dormitorio de Pittamiglio, que se encuentra cerrado al público.
 
Pittamiglio falleció en Montevideo el 28 de setiembre de 1966, soltero y sin hijos. A su muerte, contaba con más de cuatrocientas propiedades que legó junto con sus bienes a instituciones filantrópicas y del Estado. Fue enterrado en el panteón de su familia en el Cementerio Central,​ especialmente diseñado por él para que solo pudiese abrirse desde el interior.

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